Sunday, February 17, 2008

... de niña me gustaron las cajas de música porque imaginaba que el pequeño mundo ahí contenido despertaba ,de pronto, cada vez que la abría; y para eso sólo había una explicación: debía existir la magia. Cuando ví este video (que ,además, es una de mis canciones favoritas) me sentí de nuevo una niña abriendo una caja de música y con mucha emoción puedo decir que la magía aún existe...

No mires atrás con rencor...

(Devendra Banhart,

canción original: Oasis)

Desliza tu mirada al interior de tu mente,

no sabes que puedes encontrar

un mejor lugar para jugar

Dices que nunca estarías (ahí)

y que todas las cosas que has visto

se decolorarán lejos...

por eso comienzo la revolución desde mi cama

ya que dices que mi cerebró abandonó mi cabeza

un paso fuera del florecimiento de verano

levántate y sal del lado del fuego

toma la mirada de tus ojos

... así nunca lograrás incendiar mi corazón

oh! Sally puede esperar, ella sabe que es tarde para el camino que seguimos

su alma se deslizó lejos, pero no mires atrás con rencor

te oí decir ...

Llévame al lugar que vayas

donde nadie sabe si es día o noche

por favor no pongas tu vida en las manos

de una banda de rock and roll

que lanzará todo lejos

Comenzaré la revolucion desde mi cama

ya que dices que mi cerebró abandonó mi cabeza

un paso fuera del florecimiento de verano

levántate y sal del lado del fuego

toma la mirada de tus ojos

... así nunca lograrás incendiar mi corazón

Así que Sally puede esperar, ella sabe que es tarde para el camino que seguimos

su alma se desliza lejos, pero no mires atrás con rencor

te oí decir

(Quiero vivir como un chico común

vestida como niña

vestido como niño

dame una mano

dame una mano

di que te quedarás)

y no mires con rencor

no mires con rencor

te oí decir

...pero no hoy...

Friday, February 08, 2008


...bien sabes que somos personajes arrancados de un tango; esos que se odian incluso cuando simbólicamente hacen el amor durante el baile.

Tuesday, January 15, 2008


Encontré esta frase hace mucho tiempo y la guarde, no sólo porque las colecciono sino porque además reflejaba mi sentir; es curioso como años depués aún sigue haciéndolo...


Cómo decirlo a nadie si tú mismo no podrías saber que la mención de tu nombre, el paso de tu imagen en cualquier recuerdo ajeno me desnuda y me vulnera, me tira en mí misma con ese impudor total que ningún espejo, ningún acto amoroso, ninguna reflexión despiadada pueden dar con tanto encono; que a mi manera te quiero y que ese cariño te condena porque te vuelve mi denunciador; él que por quererme y por ser querido me despoja y me desnuda y me hace ver como soy: alquien que tiene miedo y que no lo dirá jamás, alguien que hace de su miedo la fuerza que la lleva a vivir como vive.


62/Modelo para armar.

Julio Cortázar

Sunday, December 30, 2007


Happy New Year

Julio Cortázar

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Tuesday, December 11, 2007


Vincent es un cortometraje realizado por Tim Burton (y a la vez su primer trabajo como director) que trata sobre la vida de Vincent Malloy, un niño de 6 años que, al contrario de los niños de su edad, recrea su mundo a partir de las lecturas de Edgar Allan Poe y los personajes encarnados por Vincent Price, ícono del cine de terror estadounidense en la década del 50´y narrador de esta historia.
El tremendo parecido entre Vincente y Tim, además de las similitudes biográficas ofrecidas en el corto, llevan a pensar (y contra todo lo que se me ha enseñado sobre buscar marcas fuera de la obra misma) que Vincent es, además, una autobiografía del que más tarde se convertiría en uno de los grandes y característicos (además de uno de mis favoritos) directores de cine.
Vincent Malloy tiene siete años, es un niño amable pero algo extraño.
Es bueno, obediente y muy educado.
Pero él quiere ser como Vincent Price, su idolo soñado.
No le importa vivir con sus gatos, perro y hermana, aunque preferiría compartir casa con murciélagos y arañas.
Allí jugaría con los horrores que inventaría y vagaría por los pasillos, solo y atormentado.
Cuando viene su tía, Vincent es educado. Pero se imagina sumergiéndola en cera hirviendo para su museo.
Le gusta experimentar con su perro Ebocrombi, con el fin de crear un horrible zombie.
Y con ese aspecto horrible para los hombres, vagarían en busca de víctimas en la espesa niebla de Londres.
Pero él no solo piensa en crímenes horrendos, también pinta y de vez en cuanto lee cuentos. Mientras otros niños leen "Anda Jane anda", Edgar Allan Poe es quien llama su atención.
Una noche mientras leía una historia horripilante, algo le hizo palidecer al instante.
Con tamaño disgusto notó que su vida quedó derrumbada, pues su esposa viva fue enterrada.
Debía asegurarse de que habia muerto , pero intentando desenterrarla destrozó las flores del huerto.
Su madre lo envió a su cuarto como castigo, desterrándolo solo a la torre del olvido, sentenciado a pasar su vida con el retrato de su esposa que fue enterrada viva.
Y mientras lloraba sumido en la desperación, apareció su madre en la habitacíon.
Le dijo: " Si quieres puedes salir a jugar. hace un buen día, lo puedes aprovechar"
Vincent trato de hablar pero no pudo, los años de aislamineto lo volvieron casi mudo.
Asi que cogio su pluma y se puso a escribir: "Estoy poseído por esta casa, ya no volveré a salir"
Su madre le contestó: "Ni estas poseído, ni estas medio muerto. Este juego tuyo es sólo un invento.
Eres Vincent Malloy. No eres Vincent Price y no estás loco ni atormentado.
Tienes siete años y eres mi hijo, vete a jugar con otros niños, te lo exijo"
Y tras ese toque de atención, abandonó la habitación.
Pero cuando Vincent trató de sobreponerse, las paredes empezaron a moverse.
Rugían, temblaban y su terrible locura la cima alcanzaba.
Vio a Ebocrombie, su terrible zombie.
Y su mujer lo llamaba del otro lado, de la tumba nacían sus ecos.
Y de las paredes surgian manos de esqueletos.
Todas las desgracias que sus sueños atormentaban, entraban en su vida mientras él gritaba.
Trató de escapar, huir del horror, pero su marchito cuerpo se derrumbó por el dolor.
Y débilmente casi sin voz recitó "El Cuervo" de Edgar Allan Poe:
" Y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal, no se alzará nuca más"

http://www.youtube.com/watch?v=Eb8zw63G9KY

(La dirección en youtube)





Wednesday, November 28, 2007


([este será un gran paréntesis] Seré breve y fría para no caer en nostalgías; sabrás que esta canción es para tí, lleva tu nombre de forma implícita. La versión debe ser la de Sabina porque formó parte de nuestra banda sonora [y lo seguirá haciendo y/o siendo] y nada... Todavía [y sólo me queda], una canción de amor"


No te fíes si te juro que imposible,
no dudes de mi duda y mi quizás.
El amor es igual que un imperdible
perdido en la solapa del azar...
La luna toma el sol de madrugada,
"nunca jamás" quiere decir "tal vez".
La muerte es una amante despechada
que juega sucio y no sabe perder.
Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte,
que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte;
que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor;
que te sigo debiendo todavíauna canción de amor.
No corras si te llamo de repente,
no te vayas si te digo "piérdete":
a menudo los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después.
Se aferra el corazón a lo perdido,
los ojos que no ven miran mejor.
Cantar es disparar contra el olvido,
vivir sin ti es dormir en la estación.
Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte,
que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte;
que me sigo mordiendo noche y díalas uñas del rencor;
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor
una canción de amor
una canción de amor,
todavía...
una canción de amor...)

Saturday, November 10, 2007


Nunca he sido buena escribiendo mis experiencias, menos aquellas que puedo calificar de sensacionales por todo lo que, en sentido amplio, significa esta palabra. Razón por la que decidí sustituir lo (que pudo ser) escrito, por imágenes que creo, en este caso puntual, son mucho más elocuentes.
Sin embargo, siendo buena o no, lo que sí quiero escribir (públicamente) son los agradecimientos hacia todas aquellas personas que hicieron de este viaje la ya mencionada “experiencia sensacional” y que ahora no sólo son mis compañeros (de viaje algunos) sino cómplices y por qué no, hasta amigos…
(de izquierda a derecha)
Paulina, Magdalena, Gary, María José y Giannina; muchas gracias y en serio, los quiero mucho…


X

Piedra en la piedra, el hombre, dónde estuvo?
Aire en el aire, el hombre, dónde estuvo?
Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?
Fuiste también el pedacito roto
de hombre inconcluso, de águila vacía
que por las calles de hoy, que por las huellas,
que por las hojas del otoño muerto
va machacando el alma hasta la tumba?
La pobre mano, el pie, la pobre vida...
Los días de la luz deshilacliada
en ti, como la lluvia sobre las banderillas de la fiesta,
dieron pétalo a pétalo de su alimento oscuro
en la boca vacía?
Alturas de Machu Pichu
Canto General, 1950
Pablo Neruda

... tiempo antes de partir, en una clase de Literatura Latinoaméricana, se planteó la idea del recogimiento como un sentimiento frente a lo inabarcable, a lo que escapa a nosotros mismo por su magnitud, por parecer enorme, eterno...
En las Alturas el tiempo parece haberse detenido y nuestros ojos no son capeces de observarlo todo ni nuestro cuerpo de contener tanta emoción;cómo explicar entonces aquel momento sino bajo la sensación de recogimiento...



Catedral del Cusco
Camino a Machu Pichu









Catedral de Chosica
Centro artesanal en Arequipa

Catedral de Lima

Tuesday, October 16, 2007

1
La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejo perplejos a los demás filósofos: ¿pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?
El mito del eterno retorno viene a decir, per negationem, que una vida que desaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, esta muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan (…)
Digamos, por tanto, que la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto a como las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna. ¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina.

2
(…)En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada (das schwerste Gewicht).
Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas, la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?
Este fue el interrogante que se planteó Parménides en el siglo sexto antes de Cristo. A su juicio todo el mundo estaba dividido en principios contradictorios: luz-oscuridad; sutil-tosco; calor-frío; ser-no ser. Uno de los polos de la contradicción era, según él, positivo (la luz, el calor, lo fino, el ser), el otro negativo. Semejante división entre polos positivos y negativos puede parecernos puerilmente simple. Con una excepción: ¿qué es lo positivo, el peso o la levedad?
Parménides respondió: la levedad es positiva, el peso es negativo.
¿Tenía razón o no? Es una incógnita. Sólo una cosa es segura: la contradicción entre peso y levedad es la más misteriosa y equívoca de todas las contradicciones.

Milan Kundera
"La insoportable levedad del ser"
(introducción)

Sunday, September 30, 2007


...tengo tantas cosas que contarte...
Empieza por tu nombre.
... creo en un destino pre-determinado... la vida como el borrador de una historia que está escrita sobre la base de "señales" que se manifiestan a diario y en conjunto con las demás para indicarnos posibles caminos. No creo en las coincidencias; así como en la literatura o en el cine, en la vida tampoco nada es casual... aquel lugar de anoche, la bicibleta y no el "autobus", la noche de pasión, el hambre, el camino equivocado, el tren a deshora, el zapato de cristal que bien puede ser una simple zapatilla, el foco de aquel camión que está diciendo "está en tu puerta, vuelve", entre otras cosas que muy bien recrea en 40 minutos el cortometraje, mediometraje, cuasi-película (no lo sé bien) Odisea en Bijlmer, de la que sólo diré: espero que en el destino de cada uno de ustedes este considerado verla...

Thursday, September 20, 2007

Lo particular y lo universal


Un cronopio iba a lavarse los dientes junto a su balcón, y poseído de una grandísima alegría al ver el sol de la mañana y las hermosas nubes que corrían por el cielo, apretó enormemente el tubo de pasta dentífrico y la pasta empezó a salir en una larga cinta rosa. Después de cubrir su cepillo con una verdadera montaña de pasta, el cronopio se encontró con que le sobraba todavía una cantidad, entonces empezó a sacudir el tubo en la ventana y los pedazos de pasta rosa caían por el balcón a la calle donde varios famas se habían reunido a comentar las novedades municipales. Los pedazos de pasta rosa caían sobre los sombreros de los famas, mientras arriba el cronopio cantaba y se frotaba los dientes lleno de contento. Los famas se indignaron ante esta increíble inconsciencia del cronopio, y decidieron nombrar una delegación para que lo imprecara inmediatamente, con lo cual la delegación formada por tres famas subió a la casa del cronopio y lo increpó, diciéndole así:

-Cronopio, has estropeado nuestros sombreros, por lo cual tendrás que pagar.

Y después, con mucha más fuerza:-¡Cronopio, no deberías derrochar así la pasta dentífrico!
Julio Cortázar


La primera vez que leí Lo particular y lo universal fue un día de primavera… y pensé lo maravilloso que es cuando el viento suelta los primeros brotes de los árboles, ya florecidos, que vuelan rosados con el viento y caen sobre nuestras cabezas, enredándose en nuestro pelo o descansando en nuestra ropa… claro está que a algunos no le agrada (y está bien porque es cuestión de gustos) pero a los que nos hace feliz como cronopios con un tubo de pasta “dentífrica”, les deseo una muy feliz llegada de la primavera...


Saturday, September 08, 2007


Julio Cortázar

LA ESFERA DE LOS CUENTOS
Entrevista realizada el 24 de mayo de 1983
por José Julio Perlado

Deshoras, ¿con qué libro suyo anterior puede emparentarse más?
- Me resulta difícil establecer o hacer así rápidamente un análisis mental de todos mis libros de cuentos anteriores. Yo tengo la impresión de que este libro simplemente agrega una serie de cuentos a una cantidad ya bastante crecida y que abarca más de treinta años de trabajo, es decir, ese tipo de cuentos que me son naturales, por así decirlo, o sea cuentos donde el elemento fantástico se hace casi siempre presente, no siempre, pero casi siempre son cuentos donde todo lo latinoamericano está también muy presente no sólo en el lenguaje sino en la temática, y concretamente hay dos cuentos que se desarrollan en la Argentina. O sea que en realidad yo no diría que hay la menor ruptura en la serie.

Si no hay ruptura, ¿hay en estos cuentos alguna nueva aportación en el plano técnico o en el temático?
- Parecería un poco inmodesto contestar afirmativamente, pero yo no tengo, en todo caso, ninguna falsa modestia. O sea, tengo la impresión de que si continúo escribiendo cuentos, esos cuentos no son repetitivos, osea, que es un nuevo paso en algún sentido, a veces tal vez sea un paso hacia adelante, a veces puede ser una bifurcación hacia algún lado donde me parece que hay todavía posibilidades que yo mismo no he indagado, que no he explorado.. Si no fuese así no tendría ningún interés, ninguna curiosidad por escribir cuentos. De modo que digamos que sí, que pienso que ahí debe haber alguna aportación, pero es a los críticos y a los lectores a quienes les toca decirlo

De estos ocho cuentos de su libro Deshoras, ¿qué cuento es más de su preferencia? ¿A qué cuento le tiene usted más apego, más cariño?
- Es difícil elegir un cuento. Puede haber un cuento que me interesa por la forma en que lo he escrito, es decir, ese combate que el escritor lucha consigo mismo para finalmente obtener algún resultado literario, pero también podría citar algún cuento en donde lo que me interesa es sobre todo la temática. Entonces, empezando por la temática, un cuento como Pesadillas, para mí cuenta mucho porque significa mucho, porque me parece una especie de resumen alegórico, si usted quiere, de la situación que se ha vivido en la Argentina en los últimos años. Ahora, si se trata ya del lado exclusivamente literario, a mí me interesa personalmente el último cuento, ese que se llama Diario para un cuento, porque es una especie de combate conmigo mismo para tratar de llegar a un resultado, no sé si lo comprende o no.

¿Por qué ha escogido el título de Deshoras para este libro?
- Una buena pregunta, sólo que hago la observación al paso de que el primer cuento no es un cuento, se llama epílogo de cuento. Es lo que me sucedió exactamente tal cual, y no está contado como un cuento sino como un documento privado.
Yendo al título de Deshoras, siempre que reúno siete, ocho o nueve cuentos para un volumen se me plantea el problema del título; me gusta, siempre que puedo, que el título de alguno de los cuentos que están en el libro sirva para la totalidad. A veces se puede y a veces no. Porque ese título tiene que resumir la atmósfera general del libro, y en este caso creo que Deshoras es con esa noción que tiene la palabra, que yo la uso un poco insólitamente en plural, porque en general se dice "llegar a deshora", por ejemplo. Y yo la separo de la frase hecha, y la pongo en plural porque me parece que los ocho cuentos del libro, de alguna manera, todos son "encuentros a deshora", hay pasos así, en que el destino se juega un poco, porque hay un desajuste entre la realidad y los personajes.

¿Interviene en este libro el tema del juego?, ¿el "juego" del escritor con lo que escribe, y el juego con el lector?
- Bueno, sí, desde luego que interviene, porque todos los elementos de juego, pero entendido seriamente, son una constante en la mayoría de las cosas que llevo hechas, y aquí el juego es bastante explícito. Por ejemplo, en ese cuento que se llama Satarsa, el personaje trata de ver lo que está sucediendo y lo que le puede suceder a través de juegos de palabras, eso no parece muy serio, pero usted sabe que la magia de las palabras es una de las formas que se cultivan desde la más alta antigüedad, y entonces ahí hay una referencia muy directa a uno de los grandes juegos que ha jugado siempre el hombre, a través de la Kábala por ejemplo, y a través de todas las posibilidades de adivinación, a través del idioma y por medio del idioma. Hay un viejo juego, que yo sigo practicando con resultados que me asombran, que es lo que alguien llamó la "poetomancia". O sea, tomar un libro de poemas, cualquier libro de poemas, cerrar los ojos, abrirlos y poner el dedo en un verso y leer ese verso; es impresionante la cantidad de veces que en mi caso, el verso en el que caigo me ilumina un futuro inmediato o me aclara un pasado o me muestra cuál es mi presente, entonces ¡cómo no creer en el poder del lenguaje! cuando ese simple juego se vuelve una cosa seria.

Usted habla en su último relato de la "cosquilla del cuento". ¿Suele traerle ya esa "cosquilla", la manera de hacer cuentos?
- Puedo contestar afirmativamente a eso, sí, porque, claro, es más que una "cosquilla", es...

¿La "manera" o la "estructura"?
- Bueno, tal vez estamos hablando de la misma cosa, porque la estructura no puede ser una estructura si no contiene una opción previa sobre la forma en que se va a construir el cuento; y en general, la noción general del cuento, el tema en "grosso modo", en mí viene acompañado ya de la forma en que tengo que hacerlo. Es decir, yo sé automáticamente cuando me pongo a la máquina que tengo una idea general de un cuento que me obsesiona, esa es la "cosquilla", que me obliga a escribirlo; pero también sé, sin poder dar ninguna explicación racional, si ese cuento lo voy a escribir en primera persona o en tercera. Eso lo sé, lo sé sin razones, sé perfectamente que voy a empezar a hablar de mi "yo", o bien voy a empezar a hablar de algún punto o algún tema. Y eso no tiene explicación, eso se da así.

¿Le plantean muchos problemas los llamados "finales perfectamente cerrados" en los relatos breves? Y, ¿cuándo rompe la norma?
- Por lo que a mí se refiere, la idea que yo me hago del cuento y la forma en que lo realizo es siempre un orden muy cerrado. Por ahí he escrito que para mí un cuento evoca la idea de la esfera, es decir, la esfera, esa forma geométrica perfecta en la que un punto puede separarse de la superficie total, de la misma manera que una novela la veo con un orden muy abierto, donde las posibilidades de bifurcar y entrar en nuevos campos son ilimitadas. La novela es un campo abierto verdaderamente; para mí, un cuento, tal como yo lo concibo y tal como a mí me gusta, tiene límites y, claro, son límites muy exigentes, porque son implacables; bastaría que una frase o una palabra se saliera de ese límite, para que en mi opinión el cuento se viniera abajo. Y he visto muchos cuentos venirse abajo por eso, por destruirlo todo en el último momento, por ejemplo, con una tentativa de explicación de un misterio, cuando el misterio era más que suficiente en el cuento, cada uno podría encontrar allí su propia lectura, su propia interpretación. Hay gente que malogra cuentos, poniéndolos excesivamente explícitos, entonces la esfera se rompe, deja de ser el orden cerrado.


¿Qué es un cuento para usted?
- Yo creo que nadie ha definido hasta hoy un cuento de manera satisfactoria, cada escritor tiene su propia idea del cuento. En mi caso, el cuento es un relato en en el que lo que interesa es una cierta tensión, una cierta capacidad de atrapar al lector y llevarlo de una manera que podemos calificar casi de fatal hacia una desembocadura, hacia un final. Aunque parezca broma, un cuento es como andar en bicicleta, mientras se mantiene la velocidad el equilibrio es muy fácil, pero si se empieza a perder velocidad ahí te caes y un cuento que pierde velocidad al final, pues es un golpe para el autor y para el lector.

Estos ocho cuentos, ¿cómo podrían clasificarse de alguna manera?
- Me parece a mí que hay dos tipos de cuentos bastante diferenciados. Algunos en donde predomina el elemento fantástico, que usted sabe bien que es una constante en casi todos los cuentos que he escrito. En otros cuentos, aunque también esté presente un factor fantástico, lo que me ha interesado directamente ha sido una referencia directa a problemas que me angustian personalmente, a mí y a tantos más, concretamente a conflictos que afectan al tema de América Latina en general.

En este libro aparecen cuentos llenos de nostalgia.
- Tal vez para un escritor la única manera de combatir ciertas nostalgias es escribiendo y, naturalmente, la nostalgia se abre paso en el tema del cuento y en todo el cuento, pero en estos de Deshoras yo creo que hay algo más que nostalgias. Hay denuncia, hay protesta y hay combate por lo que sucede en la Argentina, es decir, un clima de opresión, un clima de miedo, de desapariciones y de asesinatos, todo eso se refleja con bastante claridad, por lo menos, en uno de los cuentos.

¿Prima más la procupación por temas políticos que por los literarios?
- No. Depende de los momentos. La literatura es mi vocación, y lo que usted califica de política es una labor de interés militante. Mi vocación profunda es la literatura, pero yo no quisiera alejarmedel todo del tema de Nicaragua sin decir que me parece que este es el momento que más que nunca Nicaragua necesita de la solidaridad de todos los pueblos que a su vez están luchando por una base social, como es concretamente el caso de este país. Tengo la impresión de que los intelectuales españoles y que todo el mundo en España puede hacer mucho más en el plano de la solidaridad con un país como Nicaragua. Estoy seguro de que lo van a hacer.

Hay un cuento suyo en su libro Deshoras que da la impresión de acercarse más a un ejercicio de experimentación. ¿Cómo clasificaría usted este relato?
- Bueno, es un experimento para ver si frente al problema de no encontrar un camino para escribir un cuento -al describir esas dificultades en forma de Diario (es decir, todos los problemas del escritor que no encuentra el camino)-, el cuento queda atrapado dentro del Diario. Digamos que puede haber un cierto elemento de trampa en eso, puesto que yo tenía conciencia de lo que estaba haciendo, pero soy muy sincero cuando digo que nunca hubiera podido escribir ese cuento directamente como un cuento, tuve que dar vueltas en torno a él, mirándolo por todos lados y hablando continuamente de los problemas que me impedían escribirlo, y sucedió que al ir haciendo eso, el cuento se fue armando por dentro, bueno, eso es si usted quiere, la experiencia. Espero que el lector la sienta como tal y le agrade.

En este momento, en 1983, tras haber escrito numerosos libros de cuentos, ¿cree usted que existe actualmente una evolución en la forma de contar o bien prosigue con los caminos ya iniciados anteriormente?
- No lo sé a ciencia cierta. Por un lado me doy cuenta de que con los años y por el hecho, quizás, de haber escrito ya tantos cuentos, estoy trabajando de una manera más seca, más sintética. Me doy cuenta al escribir que cada vez elimino más elementos, no diré de adorno, pero sí elementos de estilo que al comienzo de mi trabajo se hacían ver, se hacían sentir, y que tal vez le daban más follaje, más avia a los cuentos; algún crítico me ha señalado que estoy escribiendo de una manera muy seca, con lo que quiere decir, demasiado seca; no creo que sea demasiado. Tengo la impresión de que he llegado a un momento en que digo lo que quiero decir y no necesito agregar una sola palabra más. Tengo la impresión también de que los lectores actuales, los lectores que ahora se interesan por la literatura, sobre todo por la latinoamericana, están altamente capacitados para seguir ese estilo, ya no necesitan el floripondio romántico ni el desborde de tipo barroco. Yo creo que el mensaje puede llegar directamente y con toda intensidad, con lo cual no quiero decir que mi manera de escribir sea la única que me parece válida, muy al contrario. Pero desde luego hay una evolución, espero que los críticos no digan que es una involución, pero no me toca a mí saberlo.

¿El título de Deshoras lo ha escogido usted por algún motivo peculiar?
- Es el problema de encontrarle un título coherente a un volumen de cuentos, puesto que los cuentos son siempre tan diferentes entre sí; en este caso el cuento que se llama Deshoras hace una referencia, la palabra lo está indicando, al hecho de una no coincidencia en el tiempo, destinos que pasan uno al lado del otro sin encontrarse, sin juntarse, y los ocho cuentos de este libro, cada uno a su manera, están mostrando ese tipo de desajuste, de falta de armonía en una determinada situación; entonces me pareció que el título Deshoras se aplicaba bien al libro.

Monday, August 27, 2007


ese día...ese día
que horrible y que maravilla
caminé nuevamente en dirección a esa nube y me volví a perder
y estoy triste, triste, triste...pequeña, sola, asustada
anhelando claridad, una mente frágil y un espíritu gentil
ese día, ese día
que maravillosamente terrible ...es todo lo que puedo hacer, hecha para ser yo
triste, asustada, pequeña, sola, hermosa, ¿se supone que debe ser así? ¿aceptar todo?
Se supone que debe ser así
ese día, ese día en el que te paras a tu propio lado con sentimiento de dolor y tristeza
asustada, pequeña, trepando, arrastrándose hacia la luz y es todo lo que veo
y estoy cansada y estoy bien y estoy mal y es hermoso...
ese día, ese día, que horrible y que maravilla
somos todos lo mismo y nadie así lo piensa
y esta bien y me siento pequeña y me siento divina y es hermoso y se aproxima una vez que ya todo esta listo aquí y es absolutamente perfecto...
ese día, ese día, cuando todo era horrible y todo estaba en su lugar y hay muchas heridas
triste, pequeña, asustada, sola
y todos parecen ser cínicos y es díficil y dulce porque se supone que debe ser así
ese día, ese día, cuando me senté en el sol a pensar... a llorar porque estaba triste, asustada y sola
sola y fuerte
y no era nada y era en realidad solo una mujer valiente que se desmorona
pero esta todo bien...sí, esta todo bien ...
ese día, ese día, ese día, ese día
tan dulce ¿puedes sentirlo?
¿estás aquí? ¿estás aquí conmigo?
puedo sentirlo y es hermoso
ese día, ese día...


That Day
Natalie Imbruglia