Sunday, September 30, 2012

Simple ¿no?

...sí, lo sé, nunca viviremos una vida lujosa porque nunca nos lo permitiríamos tampoco, aunque dudo que exista una remota posibilidad. Nuestra relación avanza por caminos que no proyecté ni siquiera a los 15 años cuando el sentimentalismo aún me asombraba. 
Creo que nos dirigimos a destinos simples... no al estilo "filosofía oriental" o enseñanzas del maestro "Osho" (con todo el respeto que se merece el maestro Osho), sino desde la acepción más sencilla de la palabra simple. Simple porque así nos gusta, porque después de cada llanto superador somos felices y terminamos riéndonos en los peldaños de la escalera acompañadxs por nuestra manada, pensando que tenemos toda la tarde, noche y vida para ordenar nuestro desorden y el mundo..., comemos Cheezels (sin ánimo de publicidad) y continuamos riéndonos herejemente de las consecuencias que tiene nombrar al perro Jesús o Dios ("anda a echarte Jesús", "¿Por qué Dios, por qué?", "¡¡ Dios!! la media ?=%$ que teníh aquí". Se llamará Vicho de Vicente, eso es un hecho) o de la imposibilidad de mantener una casa ordenada digna de catálogo porque comprendemos que ser consecuentes (¡en al menos un aspecto de nuestra vida!) conlleva renunciar al verde pasto de nuestrxs vecinxs. 
Y así sin lujos y aparente orden continuaremos buscando los detalles que hacen de nuestra casa el hogar de la manada, el lugar de reunión de la familia y amigxs, el lugar donde peleamos, jugamos, alegamos, reímos  fumamos, lloramos, bailamos (mucho, mucho, mucho), vemos televisión, leemos, escribimos, cantamos, descansamos, plantamos, comemos, soñamos y tantos otros "emos" y "amos" que quizá no se configuran como la rutina maquillada de las "parejas exitosas" (y la fuerte influencia del cine), sino desde lo que auténticamente son: acciones que conforman la simple (no) rutina diaria que llevamos a cabo.